Embutidos de Porco celta mantiene los sabores de antaño en la mesa gallega

porco celta

Los conocedores de la gastronomía y amantes del embutido que complementa la mesa de Galicia, lo primero que busca es hacerse de una buena pieza de paleta de porco celta, pero es indispensable que esté sin piel pero con el hueso.

Afirman seleccionar ese tipo de carne en particular, primeramente por su sabor, pero además porque presenta una mayor cantidad de grasa infiltrada que la carne de cerdo común.

Eso la hace especialmente jugosa tras el asado dada su elevada calidad que otorgan al Porco Celta un sitial especial dentro de la alta charcutería y gastronomía gallega.

Quienes saben de embutidos y son amantes verdaderos del jamón de porco celta, saben que se trata de una pieza de delicatesen de alta calidad por sus características especiales.

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    Raza especial

    El porco celta es una raza conocida como Sus scrofa domestica,  que hasta los años cincuenta era el típico de los establos en Galicia, pero poco a poco fue desapareciendo hasta nuestros días y lamentablemente para estos días puede afirmarse que se encuentra en vías de extinción.

    Son una especie de cerdos muy largos y poco precoces ya que tardan mucho tiempo en crecer y una cabeza muy grande así como orejas muy largas que les llegan a tapar los ojos.

    Sabor característico

    Los embutidos de Galicia elaborados con el Porco celta, tienen un sabor característico muy distinto a los del cerdo normal.

    Por ejemplo, el jamón se caracteriza por sus vetas de grasa reales del propio porco, las cuales se generan gracias al suministro de una alimentación específica y natural.

    Eso que facilita conservar todo el sabor que explican por sí solas, las razones que ese jamón sea tan exquisito y solicitado.

    Curación minuciosa

    Las piezas de esa especie porcina se mantienen con una curación de 24 a 30 meses y a su carne de color rojizo le realizan una infiltración media, como parte de un proceso minucioso para alcanzar el tope de la calidad.

    Las características organolépticas de ese tipo de jamón conduce a los sabores de antaño no solamente por sus aromas a tradición a bodega sino también por sus sabores afinados por la castaña, untuoso y con postgusto largo, nada amargo.

    Excelentes valores nutricionales

    La exquisitez de los embutidos es producto de la raza y del sistema de cría en libertad, lo que hace que el jamón de Porco Celta de campo contenga un gran valor nutricional en ácidos grasos insaturados y ácido oleico.

    Tales características tradicionales del Porco Celta, hacen que sean muy recomendadas para una dieta equilibrada

    Para entender la calidad de su sabor, es importante conocer que tradicionalmente el porco celta estaba muy presente en la vida de aldea.

    Narra la historia escrita que las casas aldeanas siempre contaban con uno o más ejemplares y en gran medida se alimentaban a partir de ellos.

    El secreto del sabor

    Aunque resulte difícil de creer, uno de los detalles que hacen tan exquisito los embutidos gallegos elaborados con esa raza, es que siempre han estado criados en libertad, lo que se refleja en el sabor que ofrecen las más reconocidas delicatesen.

    Otro de los aspectos que hacen únicos los elaborados de porco Celta, son los sabores naturales y arraigados en la tierra donde son criados, ya que desde allí reciben un minucioso proceso que lo convierten en piezas muy demandadas por la alta gastronomía y charcutería gallega.

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